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ANNIE HALL


Woody Allen

Estados Unidos, 1977



Excelente película de Allen. En mi opinión la primera en la que demuestra todo de lo que es capaz. Además es una de las pocas que ha recibido el reconocimiento de Hollywood premiándola con cinco oscars, aunque esto no tiene nada que ver con su calidad, por supuesto. La película está plagada de inteligentísimos chistes empezando por los dos primeros que de forma tan directa nos cuenta Alvy nada más comenzar la película. La diferencia con su producción anterior es que la película tiene una unidad muy fuerte, no se trata de una serie de divertidos gags enlazados con pinzas. Tanto es así que la película, sobre todo al principio, salta con una naturalidad pasmosa en el tiempo y el espectador lo acepta sin liarse lo más mínimo: Alvy nos cuenta que ha roto con Annie, infancia de Alvy, charla con su amigo Rob, encuentro con Annie en el cine, más tarde descubrimos cómo se conocieron, ...

También considero un acierto que Alvy nos revele al principio cómo acaba la historia, quitándole así cualquier 'suspense' al espectador y atrayendo su atención hacia el tema de la película que no es otro que un detallado estudio de una relación de pareja. Pero basándose en este tema base la película trata otros muchos temas: el psicoanálisis, la amistad, la creación artística, filosofía sobre la vida, el sexo, la muerte ... En fin, aparecen todos los temas reconocibles en la obra de Allen.

Es muy ocurrente cómo mezcla personajes futuros en tiempos pasados con fines cómicos o para introducir ciertas reflexiones. También es original cómo rompe una regla de oro del cine al hablar directamente con el espectador desde la película, con lo que consigue no sólo efectos cómicos sino además implicar más al espectador en la historia. Muy curioso como resuelve ciertos problemas de guión de forma muy ilógica pero que el espectador asume por completo: por ejemplo, una persona que pasea por la calle informa a Alvy tras la separación sobre qué hace y dónde vive actualmente Annie. Y por supuesto destacar el espléndido plano final en el que a través de unos cristales vemos a los dos protagonistas despedirse dándose la mano, mientras escuchamos la voz de Alvy contándonos el filosófico chiste de los huevos. Es increíble la capacidad de este hombre para hacer filosofía con el humor. Nuestro gran guionista Azcona defiende que a Allen deberían darle el Nobel de Literatura. No le falta razón.