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LA INVASIÓN DE LOS LADRONES DE CUERPOS


Don Siegel

Estados Unidos, 1956



En un pueblecillo americano comienzan a suceder cosas extrañas. Un doctor empieza a recibir pacientes con una rara enfermedad psicológica. Pacientes que mejoran al día siguiente sin ningún tratamiento. El hallazgo de un extraño cadaver en casa de unos amigos del doctor hace sospechar a éste que en el pueblo está pasando algo muy difícil de explicar, algo que debe ser investigado.

Magnífica película de ciencia-ficción, que llega a rayar el terror. Kevin McCarthy hace un papel espléndido. La fotografía de la película, muy cuidada, es determinante en la creación de la atmósfera que envuelve el pueblo. Con especial habilidad vamos descubriendo junto con el doctor qué es lo que está pasando. Cuando lo sabemos la huída se hace agobiante. Una de las persecuciones más angustiosas que he visto. Sólo tiene una pega, que sabemos que va a escapar, ya que es el doctor el que relata toda la historia en un flashback. Aunque eso sí, cuando acaba de contarla no sabemos si le tomarán por loco, o si sus oyentes ya están contaminados o si todo terminará bien.

Se trata de una brillante historia de ciencia-ficción. Unas plantas del espacio que clonan seres humanos sin sentimientos. A partir de este argumento no se desaprovecha la oportunidad de dar a la película toques filosóficos y moralistas, convirtiéndose en algunos momentos en una sólida reflexión sobre la necesidad de las emociones y las pasiones humanas. Ha habido críticos que además la consideran una película política al interpretarla como una ingeniosa parábola sobre el MacCarthismo. En resumidas cuentas una película imprescindible para los amantes del género, donde no vamos a ver grandes efectos especiales pero sí una ambientación y un encanto que no poseen las producciones actuales.