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NOSFERATU


Friedrich Wilhelm Murnau

Alemania, 1922



Incontestable obra maestra del cine de terror y del cine en general. Película muda que destaca particularmente por su estética. No en vano está enclavada dentro del expresionismo alemán, ese movimiento que llenó de luces y sombras, de drama, de inquietud y de poesía el cine presonoro. En este caso la fotografía corre a cargo de Fritz Arno Wagner y Günter von Waggenheim. Mediante la fotografía se consiguen sensaciones difícilmente igualadas en posteriores películas de terror y, en mi opinión, nunca superadas. Y eso a pesar de que la película está construida sobre planos fijos, sin un movimiento de cámara, no olvidemos que el lenguaje cinematográfico estaba en pañales aún.

Pero los genios como Murnau (que es uno de los cuatro o cinco directores más importantes de la historia del cine) saben sacar partido a base de talento de los medios más precarios. En la película se mezclan armoniosamente la belleza y el terror de forma magistral. Sirva como ejemplo la escena en la que se ve la sombra de la mano del vampiro posándose sobre el pecho de una joven y cerrándose súbitamente a la altura de su corazón. ¿Quién ha visto después algo parecido en el cine?

En cuanto a la historia, se trata de una versión libre (sobre todo en su segunda parte) de la novela de Bram Stocker 'Drácula'. Quizá sean algunos aspectos del guión los que hacen flojear a veces la película. Por ejemplo, el hecho de hacer que la novia del joven sea la auténtica cazavampiro, deja el típico personaje del doctor en tan segundo plano que realmente sobra de la película.

Yo destacaría la parte de la película que se desarrolla en el castillo de Nosferatu, la más aterradora, ya que es donde se nos presenta por primera vez al vampiro Orlock, por cierto con un aspecto mucho más inquietante que otros vampiros de cine (por ejemplo, el que interpretó Bela Lugosi). A pesar de tener el punto culminante en la primera parte la película no decae, la tensión se mantiene con el viaje en barco o con la peste que asola la ciudad cuyas calles se llenan de ataudes.

En cuanto a otro punto clave de este tipo de películas: la muerte del vampiro; es aquí resuelta con una sencillez y elegancia pocas veces vistas en la historia del cine de terror (y que nunca se volverá a ver, ya que ahora la muerte del vampiro debe ser un gran baño de sangre para disfrute del público). ¡Qué pena que el terror ya no sea lo que era!